Mujeres del mundo: ¡Sed compasivas!
Como viene siendo habitual,
cada vez que en un afán, quién sabe si de impresionar al misterioso sector
femenino ávido de sensaciones fuertes o de sacar un tema de conversación
original para esos momentos en los que un hombre se la juega, voy yo, ilusionado
y henchido de amor propio, y suelto aquello de: "pues yo juego al rugby,
sabes...?" dada mi complexión poco recia y más bien estilizada, suelen darse
varias situaciones muy características que me han llevado a hacerlas objeto de
sesudos análisis:
La acción se inicia con una mirada entre incrédula e indiferente, que mermando
cada segundo que pasa nuestras espectativas de entablar un diálogo cordial con
alguien del sexo opuesto, nos inquiere demandando urgéntemente una aclaración
que disipe sus dudas sobre la nobleza de, este nuestro deporte. Frente a esta
situación existe alguna posibilidad de salir airoso del trance. Se puede
recurrir a la famosa frase "sí, un deporte de animales
pero jugado por caballeros", es entonces, en
el periplo en el que ella intenta descubrir el sentido de nuestra frase
lapidaria, cuando debemos abalanzarnos sobre la pensativa dama y fundirnos con
ella en un apasionado beso de tornillo. Si al instante no notamos el impacto de
una rodilla liberadora sobre nuestros genitales, habremos triunfado; pero
cuidado, deberemos de cambiar enseguida el tema de la conversación y evitar que
vuelva a reflexionar sobre la frase, o de lo contrario se daría cuenta de que su
sentido es algo más que discutible. Pero sin duda la peor de las situaciones se
da cuando en un alarde de sinceridad la interfecta nos comenta sin ningún tipo
de reparos : " ¿Ah sí?, pues me parece un juego estúpido violento y tercermundista, y además
tengo un novio que hace halterofilia".
Referencia: Ciencias Rugby Club - Universidad de Valencia
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